Murilo busca confirmar que es el mejor de todos

Por: Favio Verona

Todas las tardes, las tranquilas callecitas de la ciudad de Passo Fundo, ubicada en el estado de Río Grande do Sul, estaban atestadas de pibes que se juntaban para jugar a la pelota. La salida del sol decretaba el comienzo de los interminables partidos, que perduraban hasta que la oscuridad de la noche obstruyera la visibilidad e hiciera imposible su continuidad.

Murilo Endres nació en ese pueblo el 3 de mayo de 1981 , y en su juventud comenzó a sospechar que había llegado al mundo en el lugar equivocado. Rápidamente notó que sus temores eran ciertos, él era diferente a los demás. Su caso en particular no se trataba de una enfermedad, pero sí de un hecho excepcional, una anomalía irreversible cuyos antecedentes eran prácticamente nulos en esa tierra, y que lo perseguiría por el resto de su vida.

Murilo era uno de los pocos adolescentes de la localidad a quién no le gustaba el fútbol, lo que no es fácil de sobrellevar en un país como Brasil. Su falta de interés por este deporte pronto se transformó en un escollo a la hora de establecer relaciones sociales, ya que la mayoría de las conversaciones de sus amigos giraban en torno al fútbol, y durante aquellas extensas charlas Murilo solo atinaba a permanecer en silencio hasta que el diálogo cambiara su rumbo.

Otro pasatiempo apasionaba a Murilo: el voley. Gustavo, su hermano mayor, era jugador de voley de la Serie A italiana, y el anhelo de Murilo era transitar por ese mismo camino. A los 13 años se fue a probar al club Passo Funda, situado en su ciudad natal, y en base a sus condiciones no le resultó difícil integrar el equipo titular en poco tiempo.

Tras varios años de sacrificio y aprendizaje, logró hacer realidad su sueño en 1999, cuando llegó a formar parte del club más importante de la primera división del voley brasileño: el Sesi Sao Paulo, donde permanece hasta la actualidad. Allí comenzó a jugar de punta, y al año siguiente ganó la Liga Paulista, título que se repetiría en 2001.

Su remate infalible y contundente, combinado con una excelente técnica para bloquear y un saque demoledor de extrema potencia, fueron las características que lo catapultaron a ser convocado para conformar el equipo brasileño que ganó la Liga Mundial en 2006, donde fue una pieza fundamental.

A partir de ese momento comenzó a atravesar el momento más brillante de su carrera deportiva, y cosechó junto a la selección de su país una cantidad de títulos exorbitante: el Campeonato Mundial de Japón 2006, los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en 2007, el oro olímpico en Pekín 2008, la Copa de Campeones en 2009, y las Ligas Mundiales de 2007, 2009 y 2010.

Sin embargo, fue en la Liga Mundial disputada este año en Córdoba cuando se vislumbró su mejor versión, ya que anotó un total de 53 puntos para su equipo en el hexagonal final. A pesar de todos los partidos, los bloqueos, los puntos convertidos, las victorias, las derrotas, las copas y campeonatos ganados, Murilo aún tiene hambre de gloria, y sabe que la única manera de saciarla es llevar a Brasil a lo más alto del podio en el Mundial de Italia que se aproxima. Su ambición es ratificar que es el mejor del mundo, y está convencido de que podrá conseguirlo.

Explore posts in the same categories: Mundial de Vóleibol

Etiquetas: , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: